El perverso argumento de la estabilidad

La decisión de la Asamblea de Compromisarios del FC Barcelona de ejecutar la acción de responsabilidad sobre la junta presidida por Joan Laporta ha un terremoto, de esos que sacuden el club azulgrana de tanto en tanto para que la vida no sea demasiado aburrida. A favor de la acción hay un argumento irrefutable: el que ha hecho algo mal tiene que asumir las consecuencias, si se va de rositas es un fracaso de la sociedad. Los que se oponen a la acción tienen dos argumentos principales: el primero tiene muchos números de ser cierto, que la junta de Sandro Rosell actúa movida por un instinto de vendetta. Por muy posible que parezca, si eso es cierto es algo que únicamente el Presidente y los suyos pueden saber. El segundo argumento es el más peligroso: puede que Laporta y los suyos hayan hecho cosas mal, puede ser que hayan robado (extremo desmentido por el propio Rosell) pero sea como sea hay que pasar página y no remover el pasado no vaya a ser que salga demasiada porquería. Todo, y aquí viene la parte perversa, por la estabilidad y el bien del club. Si se investiga la gestión de Laporta la imagen del club quedará dañada, será inestable, estará dividido y el enemigo se reirá.

A lo largo de los últimos años una subespecie ha florecido en la presidencia de los clubs españoles. Especimenes como Gaspart, Calderón, Núñez, Lorenzo Sanz, Lopera, Del Nido, Jesús Gil o el Caballero Intocable han estado al frente de algunos de los equipos más importantes del país y posiblemente todos ellos han mamoneado de la manera más dudosa imaginable con las cuentas de sus clubs, ya sea de manera deshonesta o irresponsable. Ninguno de ellos ha pagado las consecuencias más allá de salir por la puerta de atrás. Sus sucesores no levantaron las alfombras aunque en muchos casos se prometió hacerlo antes de llegar al poder, como el propio Laporta con Gaspart, tal vez por miedo a que algún día se ventilasen sus travesuras pero siempre con la estabilidad del club por bandera. Pero ¿de verdad es mejor tapar la porquería? ¿no sería mejor exponer al culpable? Si las barbaridades que perpetran muchos mandatarios del fútbol, y que han llevado al mercado futbolístico al borde del abismo, no fuesen sistemáticamente impunes, otro gallo cantaría.

Sea movido por ética (algo dudoso) o por ánimo de revancha (algo posible) Sandro Rosell y su tramposo voto en blanco han sentado un precedente importantísimo. Un juez decidirá si la gestión de Laporta fue irresponsable y, en caso de que lo sea, las consecuencias que tendrá que afrontar. Si le declaran inocente, dudas despejadas: no se le podrá reprochar nada al presidente del mejor Barça de la historia. ¿Que Eduardo Inda o De la Morena lo seguirán criticando? Posiblemente, pero también lo harán sin demanda, por lo que no cambia nada. Si lo declaran culpable, será un importante aviso para los navegantes que chanchullean en el fútbol. Y en cualquiera de casos todos deberán andar con mucho más cuidado, empezando por el paladín de la moral, Sandro Rosell.

Acerca de Javier Elío

Periodista. Guionista. Pitoniso fracasado. Farsante. Idiota
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